El Lado Oscuro: La Erótica de lo Prohibido (Colección de Novela Romántica) por Laura Lago

El Lado Oscuro: La Erótica de lo Prohibido (Colección de Novela Romántica) por Laura Lago

Titulo del libro: El Lado Oscuro: La Erótica de lo Prohibido (Colección de Novela Romántica)

Autor: Laura Lago

Número de páginas: 258 páginas

Fecha de lanzamiento: October 27, 2017

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A continuación te dejo las descripciones de los libros:

Caramelo Explosivo:
Las muñecas también saber golpear…
Aquí estoy, en casa de mi futura esposa. Y ahí está ella, Natalia, la hija de mi prometida. Yo, con mis 42 años, y ella con sus 19. Yo, director de dos empresas, ambas tapaderas para el tráfico de drogas y armas. Mi principal cliente, la mafia rusa. Mi “socia” y prometida, Victoria, una empresaria de éxito que necesita más contactos, más redes y más poder, aunque sea buceando en aguas sucias. Y ella, Natalia, una manzana prohibida en mitad del edén. La tentación. La perdición.
No amo a mi futura esposa. Ella no me ama a mí. Pero es “bueno para el negocio”. Lo que es malo para el negocio es Natalia. Veo como me mira. A mí, a mis tatuajes, a mi actitud, a mi mirada de deseo contenido. Y sin embargo, podría arruinarlo todo, por no hablar de cómo soy yo.
Arruinaría a la pobre chiquilla en horas. Yo trabajo duro, juego sucio y f*llo como la bestia que soy. Una princesita de 19 años estaría para el arrastre antes del tercer orgasmo. Pero soy lo peor de lo peor, al fin y al cabo. Si no me importa vender armas a los rusos, o drogas a los suburbios, ¿porqué iba a contenerme ahora?

J*[email protected] Erótica:
Mi nombre es Belén y soy una oficinista amargada. Como cada mañana, me subo al tren rumbo al cubículo donde, de nueve a cinco, empujo un bolígrafo y aporreo un teclado. Y no, no soy la secretaria de ningún millonario, pero esta mañana sí había un ejecutivo-agresivo en el tren.
Alto, guapo, atlético y con todas las virtudes físicas y porte como para desear que me ate a la cama y lleve al nirvana por la vía dura. Pero ahí está él, gruñéndole a un teléfono como si fuese el rey del mundo y su interlocutor un pobre diablo que ha metido la pata.
Conforme se baja del tren, dos paradas antes de la mía, desliza el móvil en su maletín pero falla y cae al suelo. Lo recojo mientras se me cierran las puertas en la cara, con un hombre haciendo oídos sordos a mi intento de ser una buena ciudadana.
Ahora es cuando viene lo que no sabéis de mí. No tengo vergüenza, pero me faltan dos tornillos. Muerta de curiosidad, no tuve reparos en echar un vistazo a sus conversaciones. Y cuando vi que había contenido explícito, un vistazo más grande. Visto lo visto, decidí revisar sus fotos, e incluso vi en su correo un pedido de una “Tienda de Juguetes” gracias a la que pude ver “dónde podía localizar al dueño y devolverle el móvil”. Ver sus vídeos también resultó un mal necesario.
Así que me planté en su oficina. Su secretaria, por supuesto, me dijo que estaba muy ocupado y no tenía intención de verme. Dejé el móvil en la mesa y me largué. Es posible, admito, que haya dejado una foto mía en su móvil. Una foto tan explícita como las suyas.
No sabía si la vería.
No esperaba que me llamase.
No esperaba sudar y gemir al otro lado de la línea.
No esperaba que mandase a su chófer para recogerme.
¿La verdad? Una vez en el coche, si esperaba que me atase.
Lo que no esperaba era esposarlo a él después.

Tinta y Máscaras:
Yo soy Sokolov, El Arquitecto, el hombre al que las mafias, los gobiernos y las empresas miran con sumisión. Y sin embargo, aquí estoy, sentado en una mansión oscura, solo habitada por el eco y una copa de vino derramada a mis pies.
Y entonces apareció ella.
Yo, representante de la Bratvá, la Mafia Roja, la Madre Rusia, estaba reuniéndome con la Yakuza japonesa. Altiva. Tatuada. Sexy. Italiana. Sabina, La Mujer de Negro, una piedra de ónice en un mundo de carbón. Nunca había visto a nadie así.
Se giró, sonrió con suficiencia y me miró como si fuese… normal. La líder de La Cosa Nostra, la hampa italiana por excelencia. Nunca, ninguna mujer, me había mirado así. Nunca me había impactado hasta quitarme el aire del estómago.